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A peu per la Llitera
Edicions La Campana
Barcelona, 1990
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"En A peu per la Llitera Josep M. Espinàs se enfrenta con una comarca lejana y de frontera, donde la administración es ya aragonesa, pero la lengua todavía catalana. De ahí el subtítulo de la obra, trasunto de una atención que domina en el libro, pero de ninguna manera lo asfixia: el estado y la pervivencia de la lengua. En una comarca històrica de no fácil continuidad porque, mientras se despuebla, lo hace sometida a la atracción de Binéfar, ya en la zona castellanoparlante. Por esto, como explica Espinàs gráfica y bellamente, su capital «Tamarit, al centre de la Llitera, s'ha quedat sense fils per lligar la comarca». Pese a ello, como el caminante nos anuncia ya en el mismísimo prólogo, «el poble ha mantingut viva la seva llengua».
Esta «crònica d'una experiència personal», en la que Espinàs cumple su propósito, una vez más, de «explicar el que veia», en este caso cuando recorrió la Llitera y se acercó a sus once mil habitantes, rehúye el pintoresquismo y se acerca a la gente de todos los días, gente anónima que se interesa por el escritor y su acompañante"
(Josep Faulí."Josep Maria Espinàs continúa a pie", La Vanguardia, 30.III.1990)
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