Los días por dentro (sobre 'Dietari de guerra', d'Emili Piera)

Cervera, Alfons
Quaderns Divulgatius, 28: Premis de la Crítica de l'AELC 2005

 

No me pregunten por qué, pero mientras iba leyendo este libro magnífico (para qué esperar a decirlo más adelante o al final) de Emili Piera, me acordaba de un poema espléndido de Ángel González. Va sobre la guerra, sobre la mirada de un niño recuperada años más tarde en la forma de una mezcla de sensaciones a veces encontradas; las bragas de Isabelita en el refugio, el dolor que sólo era dolor en los adultos, las vacaciones escolares bajo el estallido de las bombas; y todo eso, años después, depositado en un fondo común de miedos y de rabia, de ira apenas contenida y a ratos «de ganas de llorar». Las páginas de Dietari de guerra (Ed. Bromera) no tienen desperdicio y en ellas discurre la reflexión puntual al hilo de la guerra de Iraq y sus protagonistas principales, pero también, y sobre todo, al hilo de las otras guerras que han ido ocupando las vidas sucesivas del mundo en que vivimos; «el temps del mite és el present continu», esa permanente vocación depredadora de la última historia, una vez que el final de la penúltima, inventado por un japonés al servicio de la Casa Blanca, Wall Street y todas las multinacionales del asco, ha quedado con el culo al aire. Y detrás de los cristales ahumados de aquellos protagonistas principales, la presencia imprescindible de los otros, de quienes se matan en el campo de batalla sin que nadie antes los haya presentado, enviados allí con la excusa barata de una patria mundial amenazada. En este libro el relato apasionado de las guerras por dentro, narrada en sus detalles más íntimos, casi más intransferibles. Y aquí de nuevo otro de los nombres que profusamente aparecen en sus páginas: Victor Klemperer se detenía en lo más insignificante de su vigilia cotidiana cuando los tiempos del horror nazi «la compra, la comida en casa o fuera de casa, cada vez más difícil. El día está repleto de insignificancias y se me va de entre las manos». Así Emili Piera va urdiendo las estrategias literarias para contar los días en que se pone a escribir lo que acaba de suceder y todo aquello que ya forma parte de su memoria: su pasado (ya un pasado, miren ustedes cómo corre el tiempo) de joven trotskista, ese bagaje de lecturas que le ayuda a mirar el mundo y a escribirlo con una autonomía y dignidad que en pocos autores he conocido, la presencia –cómo no– de la gente que ama o que detesta (siempre ésta tratada con un respeto que a mi –a lo mejor demasiado vehemente en tantas
ocasiones– me sorprende). Y regreso al poema de Ángel González: la mirada adulta de Emili Piera sobre el paisaje que se tiende a los ojos de una conciencia devastada; nadie conoce el futuro, dice el autor de Dietari de guerra. Pero cada uno de nosotros –también dice al final de su calendario– tenemos en las manos la posibilidad de que esa mierda de mundo sea mejor que el que nos quieren imponer los señores de la guerra. De todas las guerras. De todas.

(Article publicat a Cartelera Turia, el 28 de maig del 2004)

Si voleu consultar aquesta publicació adreceu-vos a aelc@escriptors.cat.