El mallorquín Josep Lluís Aguiló logra el Premio de la Crítica de Poesía en catalán con 'Monstres'

Torío, Marcos
Quaderns Divulgatius, 30: Premis de la Crítica de l'AELC 2006

 

Debajo de la cama, escondidos en un armario, cobijados por la oscuridad y alimentados por el miedo viven los monstruos infantiles que roban el sueño a los pequeños. Con el paso del tiempo cambian de lugar, se modifican y adquieren nuevos significados para el adulto. El mallorquín Josep Lluís Aguiló ha analizado unos y otros y los ha agrupado en 39 poemas que componen Monstres (Editorial Moll y Proa), la obra que le valió ayer el Premio de la Crítica 2005 en catalán.

El autor ha tomado «estos personajes literarios de primera magnitud» para expresar ideas mediante su figura. «Hablo del hombre a través del monstruo y no al revés porque somos lo que tenemos y la suma de nuestros temores. Nos acompañan siempre, aunque se manifiesten de distinta forma conforme maduramos», asegura Aguiló.

Habla de ellos desde dentro, desde estos «seres de pasiones extremas que viven al margen de la sociedad y de las convenciones». Y los aborda «según su merecimiento», teniendo en cuenta que pueden ser entrañables y terroríficos.

Tres partes

El poemario consta de tres partes: la primera se adentra en los seres de la mitología clásica; la segunda, en los precedentes de la tradición literaria y la visión romántica y la tercera, en los personales y contemporáneos que percibe actualmente el propio escritor. En este último apartado aparecerían los monstruos de la violencia de género, del alcoholismo, el orgullo o la estupidez porque «el hombre es capaz de hacer cosas que harían palidecer a cualquier monstruo».

El humor y la ironía contrastan con la gravedad en algunos poemas que reescribe continuamente. Son intencionadamente variados no sólo en los temas sino también en la métrica: sonetos, octosílabos, endecasílabos o el verso libre conviven en un libro que tiene en la cabeza desde hace 16 años.

Monstres cuenta con el aval de haber recibido en 2005 el premio Ciutat de Palma Joan Alcover, algo excepcional ya que el nuevo galardón de la Crítica no coloca sus laureles a obras ya reconocidas. «Es la lotería de los autores y significa mucho para mí porque no depende de instituciones ni de editoriales.»

Aguiló siente un gran respeto por sus receptores y conoce la tiranía con la que las novedades desplazan a obras con menos posibilidades de despuntar en las librerias. Por eso, cree que «no hay que hacer que el lector pierda el tiempo y ser serio a la hora de publicar».

Hace poesía «para que la gente disfrute y lo pase bien, a su servicio». Y añade convencido: «No escribo para mí. Los autores que escriben para si mismos suelen gustar principalmente a ellos mismos.»

El Mundo/El Día de Baleares, 2 d'abril de 2006.

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