De mar estant, regresa a puerto

Ruiz, Arturo
Quaderns Divulgatius, 35: Premis de la Crítica de l'AELC 2008.

 

De alguna manera, podría decirse que De mar estant regresó ayer a casa. O mejor dicho, a puerto. Al suyo. Porque Tono Fornes y Juan Gargallo, los autores de ese «largo poema narrativo que plasma una serie de singladuras entre el Delta de l’'Ebre y el Mar Menor», como lo describió Gemma Sanginés, presentaron ayer en Dénia su obra. Y es en Dénia donde viven desde hace años y donde sellaron sus vínculos con el mar: «Los dos teníamos alguna experiencia previa antes de venir a esta ciudad, pero, realmente, la mar que habíamos navegado era la de Dénia, aquí nos vinculamos a la navegación y a los veleros y desde aquí realizamos incursiones a otros lugares, como les Pitiüses.»
Fue también desde la Marina Alta, «la más griega de las comarcas valencianas», desde donde ambos autores concibieron hace ya dos décadas su obra. «Nos dimos cuenta de que había un gran vacío en la literatura referente al mar especialmente en el País Valenciano y siguiendo una tradición literaria que va desde Conrad a Pla comenzamos el proyecto, que después estuvo durante mucho tiempo durmiendo el sueño de los justos.» De hecho, Gargallo y Fornes no recuperaron su creación hasta hace cuatro años, cuando comenzaron un proceso de reelaboración cuya última etapa culminó con la disposición de Tàndem Edicions a publicar la obra y la gran ayuda de Daniel P. Grau en la edición técnica y la corrección.
La singladura de De mar estant está dividida en 14 capítulos que son en realidad las etapas de la travesía que realiza el velero «Libeccio» entre la desembocadura de l'Ebre y el Mar Menor. «Cada capítulo tiene un planteamiento específico, una cierta autonomía. Algunos adoptan un tono poético, relacionado con los recuerdos de infancia y de adolescencia de los autores y otros un tono más descriptivo sobre el mundo marinero valenciano y la cultura pescadora, en buena parte desaparecida y a la que quiere rendir homenaje». No obstante, el libro tiene un narrador único que se erige en vertebrador del viaje y que a bordo del «Libeccio» va conversando con un marinero de nombre Vicent, inspirado en un personaje real. Y claro, la primera incógnita surge en seguida: ¿Cómo es posible que dos autores hayan logrado un estilo narrativo unificado en un obra de ficción?
Estamos en la cafetería Missing de Dénia. Once de la mañana, una hora antes de que tenga lugar la presentación de De mar estant en el ayuntamiento. Una brisa tímida alivia en parte el calor de julio. Conversamos. Y sin que el entrevistador se dirija a ninguno de los dos, Fornes y Gargallo van tomándose el relevo en la palabra, con naturalidad, sin que parezca que hubieran tenido que ponerse antes de acuerdo. La simbiosis que muestran empieza así a arrojar luz a la incógnita antes planteada. Aunque no todo fue tan fácil: «Tuvimos dificultades en lograr un estilo unificado y reelaboramos varias veces el libro hasta integrar las perpectivas diferentes de los dos autores y lograr, tal y como dice Manuel Vicent en el prólogo, que la voz que se escucha a lo largo de toda la obra sea una sola voz.»
Segunda incógnita. El nacimiento de De mar estant se gestó hace veinte años. Y en todo ese tiempo es evidente que el crecimiento urbanístico ha modificado la costa valenciana. ¿Cómo ha afectado todo ese tiempo a la travesía del «Libeccio»? «Por degracia, es una pregunta que nos hace todo el mundo, porque es algo evidente y hemos tenido que hacer un trabajo de actualización.» De mar estant no tiene ningún planteamiento ideológico previo «pero no huye de aspectos como el reconocimiento del urbanismo feroz o de los peligros de degradación ecológica del Mediterráneo». Ahora bien, no todo es tan sencillo: «visto desde el mar, claro que la realidad de la costa valenciana ha cambiado en todo este tiempo, pero si uno se adentra tres o cuatro millas en el Mediterráneo podrá observar que el perfil del litoral es el mismo que ya habían contemplado los griegos». Quizás, porque en la travesía de nuestro velero «casi más importante que lo que se ve es lo que no se ve: el papel que el Mediterráneo ha tenido como configuración de la personalidad del pueblo valenciano a lo largo de su historia y que desgraciadamente hoy es ignorado por la gente, que sólo concibe el mar como una gran factoría turística». Ésta es la pérdida que trata de paliar De mar estant.

(Levante, 13 de juliol de 2007)

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