Toni Cabré
Associació d'Escriptors en Llengua Catalana
Comentaris d'obra

Teoria de catàstrofes

L'estira i arronsa dels protagonistes entre el corc de les seves culpes (la preparació del suborn, els càlculs errats, la picabaralla amb l'amiga) i la desesperada cerca d'eximents (el sentit pràctic, la incorruptible honradesa, la discussió anterior amb el germà) trenen converses i combinen situacions que recorden difusament aquell infern sartrià on els malvats maldaven per negar els actes que els havien convertit en éssers culpables. A diferència dels morts de Sartre, els individus de Cabré tenen l'oportunitat de canviar, però la feta també significa una catàstrofe per al fonament moral dels protagonistes en el sentit més literal i teatral del terme, és a dir, un gir per a empitjorar. El sondeig de les inquietuds, els sentiments i els esforços dels caràcters per explicar fets i efectes que els resulten ingovernables és, sens dubte, la molla d'un drama que també aconsegueix una destra alternança de tons (la ironia, el sarcasme, el patetisme…) i de modalitats discursives (el diàleg i el pseudo-soliloqui).

(Núria Santamaria. "Àtoms turmentats, però àtoms pensants", L'Avenç, núm. 370, juliol-agost de 2011)

* * *

Una ágil reflexión sobre la ciencia, sobre la tecnología y sobre las consecuencias de su uso y de su mal uso en la sociedad actual. Una propuesta que tiene como uno de sus personajes centrales un puente, o más concretamente un puente caído. Y este es el origen de la trama: cuáles son las consecuencias y cuáles son las causas de la caída de un puente. Serán tres los personajes que nos llevarán a reflexionar sobre el tema. Uno es el ingeniero que diseñó el proyecto del trazado del puente; el segundo es un colega de la profesión que pretende aprovecharse de las horas bajas profesionales de su amigo y la tercera es una joven, un tanto extraña, cuya existencia parece ligada, de alguna forma, a la existencia del puente.

Un puente caído puede representar, y representa, normalmente mucho. Representa un grave problema de seguridad para la sociedad que lo construye; un drama que puede generar y genera normalmente víctimas mortales y un motivo de indagación y de búsqueda de responsabilidades del por qué una estructura construida con los recursos de una sociedad "avanzada" como la nuestra ha caído en su enfrentamiento contra la naturaleza, o más concretamente, en su enfrentamiento contra la catástrofe. Aunque para el ingeniero protagonista de la obra significa más cosas: significa descubrir su incapacidad como técnico; el peligro que constituye una responsabilidad de tan alto nivel; su derrota frente a la tenue y insobornable naturaleza, una fuerza abstracta e irracional pero con la fuerza necesaria para acabar con cualquier proyecto que el hombre disponga sobre ella.

Aunque no es solo eso. Su derrota es la derrota de la sociedad a la hora de llevar un proyecto de este tipo a cabo. Con la conversación entre el ingeniero "culpable" del derrumbamiento de puente y su colega podremos transmutar un fracaso personal, laboral en un fracaso común. El texto de Teoria de catàstrofes nos lleva a reflexionar no sobre la infraestructura en concreto sino sobre la construcción de los puentes, y, más diría yo, sobre la sociedad que los construye. Una sociedad en gran parte corrupta que en muchos casos solo mira hacia el beneficio (si es personal y egoísta mucho mejor), que enmascara la sed de riqueza y de promoción tras grandes palabras como progreso y avance, palabras que quedan vacías cuando la naturaleza habla y se hace sentir.

Pero Teoria de catàstrofes también nos habla de las consecuencias vitales de un fracaso de este tipo. De las consecuencias que la caída puede tener en la existencia de las personas que viven el acontecimiento muy de cerca. Aunque a veces las consecuencias son difíciles de diferenciar de las causas, o es al revés… ¿Cuáles son las causas de una catástrofe? ¿Cuáles las de una discusión? ¿Cuáles las de una muerte? Teoria de catàstrofes también nos presenta estas preguntas a la espera de que se las podamos responder. Aunque, seguro, que cada uno de los espectadores tendrá una respuesta propia y subjetiva a cada uno de los interrogantes que le hace la obra.

Como ven toda una serie de reflexiones que Teoria de catàstrofes nos propone en base a una obra pequeña si bien propietaria de un texto muy grande. Todo ello nos llega a través de las actuaciones de Abel Coll, Óscar Intente y Laura Aubert, que son los tres únicos intérpretes de la obra. Unas actuaciones en las que veremos reflejadas la profesionalidad ultrajada del defensor de la ciencia personificada en Abel Coll; una visión humanista, libertaria y mística de la vida encarnada en Laura Aubert y una despiadada pero genial interpretación por parte de Óscar Intente de un ingeniero-empresario-triunfador, de aquellos que se han rendido ante la ignominia y la corrupción que infecta gran parte del sector de los negocios (no tranquilos!!, no es un banquero ni un financiero!!, pueden llevar a sus hijos menores a ver la obra!!) de cada una de nuestras ciudades.

A través de sus dudas, sus sentimientos encontrados, sus búsquedas, sus auto-inculpamientos y también de sus defensas (de su obra y de su comportamiento) avanza una obra que, aunque a veces pierde algo del ritmo necesario, nos plantea preguntas y soluciones muy contemporáneas y muy actuales. Tan solo hace falta recordar la crisis ecológica que un terremoto y un tsunami provocaron hace poco en el Japón, una de las sociedades más occidentalizadas e industrializadas del mundo. No nace falta irse tan lejos para tener en la mente las consecuencias estructurales que el pequeño terremoto de Lorca provocó en la mayoría de las viviendas de la zona. Y cuando recordamos estos sucesos nos damos cuenta de lo poco que es el hombre, y las sociedades que este crea, ante algo tan cercano y a veces tan olvidado como es la naturaleza. Y si a ésto le sumamos las consecuencias que la corrupción, el capitalismo mercantil y la idea del beneficio provoca en nuestra sociedad, tenemos un cocktail al que podríamos llamar "teoría de catástrofes".

Una oportunidad que no se pueden perder por varías razones. Para disfrutar de una pequeña gran obra de teatro, casi un monólogo interpretado por dos actores (Abel Coll y Óscar Intente) y una actriz (Laura Aubert); para reflexionar sobre lo que pasa sobre el escenario y fuera de él; y para participar en un debate más amplio que a día de hoy pertenece cada vez con mayor grado a nuestras calles y a nuestras plazas, y es, y con el perdón del Teatre Gaudí Barcelona, una reflexión sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades occidentales "democráticas" y sobre los objetivos que nos han de guiar individual y colectivamente hacia un futuro que puede ser mejor, aunque, y por desgracia, también puede ser peor, una auténtica catástrofe.

(Jorge Pisa. Culturalia, 20 de juny de 2011)

* * *

L'any 2000, un aiguat va fer caure un pont de la carretera d'Esparreguera, de recent construcció. Des d'aleshores ençà, sembla com si les catàstrofes naturals i les provocades hagin fet el món modern més vulnerable: l'esfondrament de les Torres Bessones, els tsunamis, les inundacions quilomètriques per pujades de mar, els huracans... Per això, aquesta obra de Toni Cabré (Mataró, 1957) que té gairebé una dècada de vida abans de la seva actual estrena, premiada amb el Crítica Serra d'Or, fa la impressió que hagi estat escrita més aviat pensant en aquesta fragilitat del planeta que no pas en l'accident puntual d'Esparreguera, com realment sembla que va ser.

Del local a l'universal sempre és una bona opció creativa. I la trama i el diàleg —o el no-diàleg— de l'obra segueix amb pulcritud aquesta opció posant tres personatges en escena que no només són contradictoris amb ells mateixos sinó que van creant un alè inquietant, per la relació que s'estableix entre els tres, però també per la manera com reaccionen personalment davant de la catàstrofe particular que angoixa cadascú.

Un enginyer encara jove, un amic d'ell vinculat a la construcció de grans infraestructures i una noia que arrossega una culpabilitat de la qual no sap ben bé ni ella mateixa si n'és responsable. Un pont que s'esfondra. I una víctima innocent ignorada pels mitjans de comunicació i les versions oficials de la trafèdia perquè ningú no l'ha trobada a faltar. Una atmosfera i uns personatges que creen una tragicomèdia i que reflexionen sobre la fragilitat de l'ésser humà i sobre la fragilitat humana davant el repte d'assumir responsabilitats que s'acostumen atribuir a l'atzar o la fatalitat.

Obra breu, una hora vint minuts, en què cadascun dels tres personatges —que recorden precisament una altra obra recent també de trio protagonista i conflicte tècnic de fons: 'Copenhaguen', de Michael Frayn, al Teatre Nacional de Catalunya— no necessiten una gran ambientació escenogràfica perquè saben crear-la a través de la imaginació de la paraula que situa els espectadors al repeu d'un invisible pont esfondrat de l'autovia, d'un espai protegit amb tanques on és prohibit d'entrar-hi o del nucli de la catàstrofe arquitectònica que es fon amb la catàstrofe que burxa l'interior de cadascú dels tres fins al desenllaç final, un desenllaç que no està exempt de sorpresa i que és conduïda per la direcció de Moisès Maicas en una maroma ascendent per damunt de la qual tan sols s'entreveu lleugerament que l'enginyer, la noia i el seu amic la travessen de puntetes predisposats a posar el peu en fals fins a precipitar-se al buit des de la seva existència.

(Andreu Sotorra. "Amb el pont d'Esparreguera rere el teló", Clip de teatre, Ràdio Estel i Catalunya Cristiana, juny de 2011)

* * *

Los personajes merodean, como almas en pena, como animales carroñeros, alrededor de un puente destruido por unas lluvias torrenciales. Una joven grunge sin nombre cuya amiga parece ser la única víctima del desastre, el ingeniero Oriol que diseñó el puente corroído por la culpa y Roger, amigo de Oriol, un cínico constructor que intenta confortarlo… Todos ellos buscan algo entre los restos del puente, algo que han perdido o están a punto de perder. Pero, sobre todo, ilustran la profunda inseguridad y desarraigo del ser humano en un mundo caótico, donde la ética ha muerto: son el angst de una sociedad escéptica, sufridora y difícil, construida sobre una especie de matafísica laica inflamada de dolor. La joven está angustiada porque se siente culpable de la muerte de su amiga, a raíz de una trivial discusión; a Oriol le aterran las consecuencias profesionales de su supuesto fracaso; mientras Roger se plantea la situación como una "oportunidad" para sacar provecho. No obstante, cada uno de ellos, a su modo, contribuye a la crisis de un sistema –representado por el puente destruido- donde el factor humano es un elemento a la vez estabilizante y desestabilizador. Una obra ambiciosa, singular, porque su cuestionamiento de la sociedad va más allá de una exploración interesada de lo terrible, puesto que los protagonistas han dejado de ser inocentes.

(Antonio J. Navaro. Guía del Ocio, 16 de juny de 2011)

* * *

"Una papallona mou les seves ales en qualsevol racó del món, i es produeix un huracà en qualsevol altre punt totalment allunyat". Amb aquesta citació del personatge Roger referent al conegut efecte papallona, Teoria de catàstrofes s'autodefinia com una obra plena de realisme i lligada a la aristotèlica llei de la causalitat. I en efecte, els resultats no van defraudar a les expectatives. Els assistents que van omplir de gom a gom l'aforament del Teatre Monumental van poder gaudir d'una obra escassa d'escenografia, però carregada de metàfores sobre la vida i a vessar de reflexions morals sobre el canvi de rumb desprevingut que poden patir les coses tot modificant conseqüentment les seves essències. Una representació dirigida pel mataroní Moisès Maicas que ens ensenya la feblesa constant que ens envolta, la vulnerabilitat en la qual dia rere dia estem atrapats i com de vegades apostem per la via fàcil, trencant amb els nostres principis de polidesa espiritual i honestedat. També mataroní, l'autor Toni Cabré va tornar a reflectir en la seva producció una obra realista, de complicitat amb el poder, de indecisions i, a la vegada, completada amb tocs surrealistes que van aïllar en ocasions puntuals el realisme de la vida, aquella finestra cap a la fantasia i la imaginació que tots necessitem per oxigenar-nos del dia a dia. Teoria de catàstrofes relata el cas d'un enginyer davant la caiguda d'un pont d'autovia construït per ell després d'un aiguat. Arribats a aquest punt, el protagonista ha de fer front a les conseqüències mortals del cataclisme i haurà de decidir quin camí triar en una lluita personal per la seguretat racional o el frenesí emocional. Interpretada per Laura Aubert, Abel Coll i Òscar Intente, l'obra va oferir al públic un altre missatge referent a les estructures mercantilistes que sostenen la societat. "Ningú mai construirà un pont perfecte, que dura per sempre". Així es va incidir en les polítiques de renovació regides per la compravenda que alimenten el negoci i a la vegada sostenen el sistema capitalista. Un missatge que, a més de deixar veure una escletxa interpretativa en la que només els que tenen el poder es salven de les catàstrofes, va evidenciar lo injusta que és la naturalesa, tot recolzant-se en actes recents com el tsunami del Japó o les inundacions als Estats Units. Així doncs, Teoria de catàstrofes es va estrenar aquest dissabte al Teatre Monumental de Mataró aconseguint un èxit notable. El seu pròxim escenari serà el del Teatre Gaudí de Barcelona.

(Rubén Escobar. "Realisme metafòric a escena", Capgros, maig de 2011)

* * *

Que un dels millors textos de Toni Cabré hagi trigat set anys a estrenar-se és molt simptomàtic de la rarefacció que pateix el teatre català. Teoria de catàstrofes (premi Crítica Serra d'Or al millor text publicat el 2004) no només destaca per la seva impecable construcció dramàtica, feta de diàlegs llampants i escairats amb precisió d'entomòleg, ans també per la singular capacitat del dramaturg de picar el voraviu de l'actualitat i suscitar enigma i reflexió en l'espectador. Com que la realitat és tossuda i la natura imprevisible, sempre hi ha catàstrofes que mostren les vergonyes del sistema, siguin uns aiguats que s'enduen un pont, com el d'Esparreguera que va inspirar l'obra, sigui el tsunami japonès o el terratrèmol de Llorca.

Tres personatges es troben al caire de l'abisme, vora el tall d'asfalt del viaducte ensulsit que en l'escenari buit s'imprimeix al terra amb una expressiva infografia. Laura Aubert incorpora la noia riallera i vital presa del dubte i del remordiment, però amb una irresistible tendència a l'humor més fresc i a fer emergir la comicitat enmig de la tragèdia, un contrast ple d'ironia que fa més punyent el dard de la denúncia. Abel Coll és l'enginyer que va construir el pont trencat amb un excés d'escrúpol. Òscar Intente és el projectista que sense miraments afronta la realitat de forma pragmàtica i barruda. Si els altres dos tenen mala consciència, aquest va al gra sense contemplacions. La trama s'entortolliga en revirades sorprenents, pautades amb projeccions fílmiques d'esfereïdors cataclismes, de fórmules matemàtiques per al·ludir als càlculs del constructor o la profunditat de l'estimball. Un espectacle estimulant i ben fet que ens encara amb la cruesa de la vida, feta de caos i atzar a parts iguals.

(Francesc Massip. "Caos i atzar", Avui, 27 de maig de 2011)

* * *

D'entre la molta gent –i bona– que a Mataró es dedica a les arts escèniques, Toni Cabré i Moisès Maicas són els noms que més destaquen, respectivament, en el camp de l'autoria i de la direcció teatrals. Un i altre tenen una dilatada trajectòria avalada per la solvència de les seves creacions i pels reconeixements que han merescut. Ara han tornat a treballar junts. Dissabte passat, amb la platea força plena, el Teatre Monumental va ser el marc de l'estrena de Teoria de catàstrofes, un muntatge protagonitzat per Laura Aubert, Abel Coll i Òscar Intente, que ha coproduït l'Institut Municipal d'Acció Cultural i que es podrà veure a partir de divendres d'aquesta setmana al Teatre Gaudí de Barcelona.

Aquest és ja el tercer títol de Toni Cabré que munta en Moisès Maicas. Abans hi va haver, d'una banda, Viatge a Califòrnia, que es va estrenar el juliol de 2007 al Versus Teatre de Barcelona i que després d'una àmplia gira es va poder veure al Monumental el 10 de maig de 2008; i, d'una altra, Iglú, presentat l'octubre de 2008 a la Sala La Planeta de Girona, dintre el Festival Temporada Alta. Els plantejaments de Maicas com a director –que ha palesat de manera brillant en els seus treballs amb una extensa nòmina d'autors contemporanis– sempre s'orienten a servir amb fidelitat el text a l'espectador. Per la seva part, Cabré està convençut que la literatura dramàtica no és teatre fins que dalt d'un escenari uns actors no la converteixen en representació viva. Per això facilita sempre el camí de la posada en escena i, quan cal, ajusta col·lectivament aquells aspectes del text que des de la constatació pràctica dels assajos puguin ajudar a fer-lo fluir més bé. Entre d'altres mèrits remarcables, és amb aquesta doble actitud d'obertura que la conjunció creativa de tots dos mataronins dóna resultats estimulants.

Teoria de catàstrofes es va publicar l'any 2004 a Pagès Editors de Lleida i va merèixer el premi Crítica Serra d'Or al millor text teatral. Es tracta d'una tragicomèdia que es basa en un fet real i que ens presenta la caiguda d'un pont d'una autovia pels efectes d'un gran aiguat. Sobre l'extrem del tros del pont que no ha caigut –i que correspon a una construcció molt més antiga– hi veurem les converses creuades i la interacció de tres personatges: l'enginyer autor del pont, ple de contradiccions i de remordiments pel que ha passat, un amic seu, que té molts interessos en el sector de la construcció i pocs escrúpols, i una noia anònima, que creu haver estat la causa de la mort d'una amiga seva i que acabarà essent la víctima fortuïta i imprevisible de la situació. Tots tres es belluguen sempre a la vora de l'estimball del pont. Aquesta proximitat constant a l'abisme, que no tan sols és física, ve a ser una gran metàfora que ens parla no només de la situació dels personatges i de la ficció dramàtica que ens presenten, sinó dels dilemes morals i de moltes altres circumstàncies que es donen en el món real i que tants desastres que s'esdevenen d'improvís posen contínuament d'actualitat.

Com moltes altres obres d'en Toni Cabré, Teoria de catàstrofes ve a ser una partitura agosarada. Carregada d'ironia, però també difícil. Cada bocí de text té la modulació exacta per tirar endavant, a base de tibar, una trama més minada d'interrogants que de cap conclusió evident. Com que no hi ha frases posades per omplir, tot s'ha de fer encaixar amb la cadència justa, sense perdre's. I aquest és justament el repte que Maicas ha volgut acarar amb una altra aposta forta. Sense concessions ni artificis. Amb els únics ajuts escenogràfics d'una reproducció d'un tros del paviment del pont i d'un ciclorama sobre el que mostra petites projeccions que fan de separador simbòlic entre les quatre parts de l'obra, fa suportar tot el pes de la representació en el joc de matisos que la creació de cadascun dels personatges ha d'aconseguir donar per fer factible que l'enrevessament argumental funcioni. I el resultat, com passa sempre en el teatre de Maicas, és suggeridor. […] Un muntatge interessant i recomanable.

(Comas Soler. "Cabré i Maicas juguen fort. Estrena absoluta de Teoria de catàstrofes al Monumental", El Tot Mataró, 20 de maig de 2011)

* * *

Una reflexió brillant al voltant del tema de la responsabilitat moral derivada d'aquesta cadena invisible de causes i efectes que anomenem atzar. A la vora d'un pont derruït per un aiguat, tres personatges s'esforcen per desfer la troca. L'Oriol és l'enginyer aclaparat per la culpa, doblement avergonyit perquè mentre que la part nova del pont, construïda segons el seu projecte, ha caigut, el tram antic, centenari, ha resistit; però la seva culpa també és paradoxal, ja que prové de la seva honestedat: no va acceptar enriquir-se incrementant innecessàriament els materials que es van utilitzar, cosa que hauria comportat més solidesa en el pont. En Roger, el seu amic mefistofèlic, fonamenta la solució en una consoladora manca d'escrúpols; és ell qui va temptar l'Oriol amb aquell suborn i qui el torna a temptar amb una fugida a països llunyans i càlids on han de poder dur a terme operacions rendibles a mig camí entre l'enginyeria i la política més tèrbola. Finalment, Ella, la jove que no tindrà temps de donar a conèixer el seu nom, creu haver provocat la mort d'una amiga amb una senzilla baralla -com si es pogués acusar la papallona de les llunyanes calamitats que desencadena- i acabarà sent víctima d'un núvol innocent que s'interposa entre el sol i les seves esperances de redempció. Segons Thom, un pont s'esfondra si la modificació contínua d'una determinada variable altera les altres fins al punt de produir un canvi abrupte en el conjunt. Per a la teoria del caos, aquest canvi primigeni pot ser remot i imperceptible. També els individus sovint originen cataclismes amb actes suposadament decisius o nimis, i pateixen impotents els seus efectes.

El gran mèrit de Toni Cabré és posar al descobert aquestes possibilitats subtils i complexes en una trama cristal·lina, apassionant i plena d'ironia, i suggerir que la llei de la causalitat i la mera casualitat són dues cares d'una mateixa moneda llançada a l'aire amb total lleugeresa.

(Artur Pascual. "La llei de la casualitat", Avui, 31 de març de 2005)




--------------------