4.000 años de poemas contra la guerra

Obiols, Isabel
Quaderns Divulgatius, 25: Premis de la Crítica de l'AELC 2004 novembre del 2004

 

La idea surgió a raíz de las protestas populares del pasado invierno contra la guerra de Irak. Pero el libro no ha perdido ni un ápice de actualidad. Se trata de una antología de poemas de título bien explícito, Maleïdes les guerres, publicado por Edicions 62/Empúries. Describiendo un significativo círculo, el libro se abre con un llanto por la destrucción de Ur y se cierra con un poema inédito de Narcís Comadira sobre la guerra que 4.000 años después ha asolado el mismo territorio.

La edición del libro ha ido a cargo de Jordi Cornudella, y el título se ha tomado de la canción tradicional del conde de Estela: "Maleïdes les guerres i aquells que les van fer." A pesar del larguísimo lapso temporal que se hace presente en el volumen, la gran mayoría de este centenar de poemas es del siglo XX, un siglo que no se ha quedado corto en guerras: las dos mundiales, la Guerra Civil española, la de Corea, la de Vietnam, en los Balcanes... Los autores escogidos proceden de todas las latitudes: Grecia (Safo, Cavafis), China (Li Bo, Du Fu), Francia (Hugo, Rimbaud, Apollinaire, Char), Inglaterra (Owen, Auden), Gales (Dylan Thomas), Irlanda (Yeats), Estados Unidos (Whitman), India (Kipling), Rusia (Blok), Armenia (Varujan), Alemania (Brecht), Austria (Trakl), Polonia (Milosz, Szymborska), Italia (Ungaretti, Levi, Pavese); Israel (Yehuda Amikhai), Líbano (Adonis)... Y hay una importante presencia de escritores catalanes, desde Josep Carner y Carles Riba a Enric Casasses y Narcís Comadira, que cierra el volumen con un poema sobre la «nit verda» en que se convierte la guerra retransmitida por televisión.

El horror, la injusticia, los daños a la población civil. Los temas de los poemas, a lo largo de los siglos, son los mismos. Algunos autores han vivido aquello de lo que hablan. Otros han sido testigos más o menos indirectos, siempre concernidos.

En algún momento de la lectura, la percepción del dolor se hace patente de forma especial por las vinculaciones biográficas de los escritores en los textos que escriben. El galés Alun Lewis, fallecido en Birmania en 1944 a los 28 años durante la II Guerra Mundial, canta al también galés Edward Thomas, que murió en la batalla de Arras, en Francia, en 1917: «A través dels poblets i pujant la tartera boscosa/ fins arribar a la carena on Edward Thomas solia meditar/ sobre la mort i la bellesa –fins que una bala l'aturà.»

Primo Levi (1919-1987), que fue deportado a Auschwitz, escribió Shemà muy poco después de salir del campo de exterminio, una invocación a no perder el recuerdo del horror: «Considereu si això és un home/ el que treballa en el fang/ que no coneix la pau/ que lluita per mig pa/ que mor per un sí o per un no.» Y con su mórbida sequedad, Brecht (1898-1956) inició un poema con los siguientes versos: «A la paret. escrit amb guix, diu:/ Ells volen la guerra./ El qui ho ha escrit/ Ja ha caigut

No son solo los estragos del conflicto bélico mientras se desarrolla. También aparecen en el libro páginas dedicadas al exilio. El de la Guerra Civil española ha sido tratado en numerosos poemas. Cornudella ha escogido algunos de los más conocidos de las letras catalanas, como la «Elegia IX», de las Elegies de Bierville, de Carles Riba y las «Corrandes d'exili», de Pere Quart.

En muchos poemas aparece una cuestión recurrente, la utilidad o inutilidad de las palabras frente al horror de la guerra. Milosz se hacía la pregunta en 1945, en Cracovia: «Què és la poesia que no sap salvar/ Nacions ni persones?» Y respondía: «Que jo desitgés una poesia bona i no en sabés prou/ Que en copsés massa tard la finalitat redemptora/ Això és la salvació, i no n'hi ha cap altra./ Vessaven mill o cascall damunt dels sepulcres/ Alimentant els morts que hi acudien volant –els ocells./ Oh, antic, deixo aquí per a tu aquest llibre/ Perquè no te'ns apareguis mai més.» Una invocación que se puede aplicar, también, a la publicación de esta antología.

(Article publicat a El País, el 15 de setembre de 2003)

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