Entrevistes
Corría mayo de 1954, cursaba yo entonces el primer curso en la Escuela Oficial de Periodismo, sección de Barcelona, y como trabajo de la clase de reportaje que daba Manuel del Arco hice una entrevista con Sagarra: fue mi primer contacto personal con el poeta. Ahora, diecisiete años más tarde, la publico casi como una curiosidad, pero con el convencimiento de que, modestamente, coadyuva al conocimiento profundo del vate de cuya muerte se cumplen diez años. Como testimonios del documento, desaparecidos el entrevistado y el profesor, quedan mis compañeros de promoción que asistieron en clase, a la lectura y comentario del trabajo. Muchos lo han de recordar, porque, en aquellos momentos y en aquella escuela, entrevistar a un poeta catalán no era pan de todos los días.
—En este mes el ilustre literato ha cumplido su sexagésimo aniversario. En sus cuarenta años de labor literaria ha bebido repetidas veces el néctar del triunfo. En 1923 ganó la Flor Natural en los Juegos Florales de Barcelona, en 1926 el Premio Fastenrath con Cançons de totes les hores, en 1931 el Ignasi Iglésies con L'Hostal de la Glòria, en 1932 el Premio Crexells con Vida Privada, en 1935 el Premio Folguera...
Hoy es el número uno en el teatro catalán y uno de los cuatro maestros indiscutibles de la lírica vernácula. Es también admirable su labor como traductor. Me recibe el poeta en su casa del Paseo de San Gervasio. Sonríe ampliamente cuando le recuerdo las conmemoraciones de su aniversario...
—Estoy muy contento... Todos se han portado muy bien conmigo.
—¿Y de usted mismo está contento?
—Pues no lo sé... Es algo que no me entretengo a pensarlo.
—¿Qué le gustaría hacer todavía?
—No lo he pensado tampoco.
—¿Qué hará?
—No lo sé.
—¿Qué hace?
—Preparo mis Memorias que aparecerán este mismo año.
—¿Teatro?
—En otoño próximo seguramente estrenaré algo.
—¿ Poesía?
—No me queda tiempo...Estoy publicando su edición de bibliófilo el Poema de Montserrat que después presentaré en una edición asequible. No tengo tiempo. Lo que apareció en Insula lo hice precipitadamente después que me lo habían reclamado un sin fin de veces...
—¿Por qué abandonó la diplomacia?
—Porque coartaba mi libertad.
—¿Cree que su obra seria superior si en los años universitarios se hubiera entregado al cultivo de las letras en sentido restringido?
—Sin duda...Si mi familia me hubiera mandado a Oxford a estudiar latín y griego mi obra sería superior.
—¿Considera perdidos por tanto, los años de Universidad?
—Aunque sea sólo por el caudal de experiencia que se obtiene jamás pueden considerarse perdidos los años universitarios.
—¿Cómo entiende la poesía?
—Tal como la he hecho.
—¿Qué función atribuye al poeta en la sociedad?
—En algunas épocas ha sido muy transcendental. Hoy es casi nula.
—¿Es por culpa de los poetas o del público?
—De nadie...Es consecuencia lógica y simple del momento de supervaloración de la técnica que vivimos.
—Hay quien en su 'Poema de Nadal' ha encontrado resablos de protestantismo...
—En este país existe la maldita manía de complicar las cosas... Hay quienes ven fantasmas por todas partes...
—Después de usted, Carner, Riba y López-Picó, ¿quién sigue?
—La cosa está muy confusa.
—¿De Mallorca y Valencia qué me dice?
—De Valencia conozco poco para poder juzgar... En Mallorca hay un hombre de mi generación que vale mucho, Guillem Colom... Entre los jóvenes me gustan Doly y Blai Bonet. Hemos de decir muy alto que en Mallorca había una gran esperanza que se malogró: Rosselló-Pòrcel.
—¿No le parece que lo que me dice de Rosselló me lo diría Espriu si éste también hubiera muerto, mientras que ahora huye nombrarlo...
—Es posible... Pero son las alabanzas a los vivos las que levantan envidias y diferencias.
—¿Cree en la poesía sin rima?
—Yo nunca la he cultivado.
—¿Qué prefiere de su teatro?
—La Galatea, La Fortuna de Sílvia, y dentro del teatro poético La filla del Carmesí.
—¿Está en decadencia el teatro poético?
—Cuando lo hago yo, no.
—¿Piensa seguir en la línea de "L'amor viu a dispesa" o bién ver a su teatro tradicional?
—No lo he pensado.
—¿Cómo ve en conjunto la literatura catalana del momento?
—Prefiero ser optimista. [...]
—Le han criticado mucho el lenguaje que usa en las traducciones del teatro inglés.
—El de Shakespeare es mucho peor. Procuro ser lo más fiel posible, pero con toda mi fidelidad, por culpa de la censura, queda reducida al 80 por ciento...Lo que pasa es que en este país estamos acostumbrados a traducciones de Shakespeare hechas para hijas de María, como las que nos sirve Ulloa, y hay que tener bien presente que el dramaturgo inglés escribía en el siglo XVI, y lo hacía para rameras y piratas...
—Recientemente Junyent insistió en ello...
—Junyent y otros son los eternos sabios.
(J. F.: "Una entrevista de 1954, inédita", Diario de Barcelona, 25 de setembre de 1971)